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10 Amenazas del suelo agrícola en el mundo

La FAO lleva tiempo poniendo sobre la mesa uno de los principales problemas de la agricultura a corto, medio y largo plazo: la degradación del suelo. Hace no tanto tiempo, aún sin el big data revolucionando este sector, realizó un informe con la colaboración de dos centenares de científicos e investigadores gracias a datos del suelo de más de 50 países que denominó: Estado Mundial del Recurso del Suelo.

El gran objetivo del mismo era obtener una imagen clara de cómo estaban los suelos del mundo, ese mismo del que cada día salen los alimentos que llegan a las tiendas y mantienen en pie a la agricultura. 

Del informe se pueden extraer múltiples conclusiones al leerlo, aunque la principal es que una sombra negra planea sobre las tierras para cultivo de los cinco continentes, España incluida. 

Pero antes de hablar de ellas, lo primero que hay que preguntarse es algo importante: ¿qué es la degradación del suelo? Y sin que haya una respuesta simple podemos decir que es, básicamente, un cambio en el ecosistema, una variación negativa de su salud que se traduce en su incapacidad para producir adecuadamente con resultados variables desde ausencia de cosechas a una menor productividad de ellas.

El documento Estado Mundial del Recurso del Suelo pone sobre la mesa diez amenazas para las funciones del suelo que ningún agricultor puede ni debe olvidar:

1. La salinización del suelo. 

El suelo tiene sales (Na, K, Mg, Ca, sulfato, carbonato y bicarbonato) de forma natural y de forma secundaria o salinización que surge por la intervención humana con acciones como riegos inadecuados con aguas ricas en en sal o drenajes insuficientes. 

2. El desequilibrio de nutrientes. 

Tiene dos vertientes: Por un lado, los suelos no reciben suficientes nutrientes para alcanzar su desarrollo y rendimiento óptimo y, por otro lado, reciben un exceso de los mismos que tienen como consecuencia el deterioro de la calidad del agua y la alta emisión de gases de efecto invernadero, como el óxido nitroso y está intrínsecamente ligado con el bloqueo de los elementos que no están disponibles para las plantas, pero sí para contaminar. En ambos casos este desequilibrio se convierte en clave para una producción menor o simplemente mala.

3. La acidificación y alcalinidad del suelo. 

El pH del suelo disminuye por la acumulación de iones de hidrógeno y aluminio y por la desaparición de cationes básicos como el Ca, Mg, K y Na que produce la lixiviación o desplazamiento de sustancias solubles. En el caso de España, gran parte del territorio tiene el problema contrario, los suelos son calcáreos y alcalinos y  esta condición puede generar fijaciones y bloqueos de algunos nutrientes importantes, como es el caso del fósforo, hierro y otros. 

4. La contaminación del suelo. 

Los suelos reciben productos químicos y materiales que son contaminantes, bien sea por contaminación propiamente dicha o por exceso de elementos inicialmente necesarios que están en concentraciones superiores a lo normal. 

5. La pérdida de carbono orgánico del suelo (COS). 

El carbono orgánico del suelo es el que queda después de la descomposición parcial de cualquier material producido por organismos vivos y es clave en el ciclo global del carbono a través de la atmósfera, vegetación, suelo, ríos y océano. Su pérdida en los suelos responde a su conversión en dióxido de carbono o metano (ambos gases de efecto invernadero) y a su desaparición física del suelo por erosión.

6. La pérdida de la biodiversidad del suelo. 

No hace falta mucha explicación se está disminuyendo gravemente la diversidad de micro y macro-organismos en el suelo.

7. El anegamiento del suelo. 

Cuando están muy húmedos y ahogados es insuficiente el oxígeno en el espacio de los poros para que las raíces de las plantas puedan respirar, además se produce otro efecto la acumulación de dióxido de carbono y etileno cerca de las raíces.

8. La compactación del suelo. 

Al ser más densos y menos porosos el suelo superficial y el subsuelo, las raíces no pueden penetrar y, además, tienen problemas para el intercambio de agua y gases. 

9. La erosión del suelo. 

La hídrica se da cuando el flujo de aguas superficiales transporta las partículas del suelo desprendidas dando lugar a surcos o cárcavas. La eólica surge cuando del suelo seco o suelto el viento o el aire hace que las partículas sean trasladadas a otros lugares. La de labranza tiene lugar cuando la acción del hombre realiza una distribución inadecuada en la tierra. 

10. El sellamiento del suelo. 

Se refiere a cubrir la cobertura natural de la tierra está con construcciones, carreteras, etc. que impiden que respire adecuadamente.